miércoles, 23 de mayo de 2018

Sirácides 21-23; 2 Tesalonicenses 2

Eclesiástico  21
 1 Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores.
 2 Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá. Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres.
 3 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.
 4 El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del orgulloso.
 
 5 La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino no se deja esperar.
 6 El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor se convierte en su corazón.
 7 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los deslices.
 8 Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su tumba.
 9 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego.
 
 10 El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa del seol.
 11 El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la sabiduría.
 12 No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que llenan de amargura.
 13 La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de vida.
 14 El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento.
 
 15 Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade. Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas.
 16 El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia.
 17 La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón.
 18 Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes.
 
 19 Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha.
 20 El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe.
 21 Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho.
 22 El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia.
 23 Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera.
 
 24 Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato.
 25 Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza.
 26 En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca.
 27 Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice.
 28 El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.
 
 
Eclesiástico  22
 1 A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra.
 2 Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano.
 3 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para su confusión.
 4 Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor.
 5 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada.
 
 6 Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría.
 9 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño pesado.
 10 Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: «¿Qué estás diciendo?»
 11 Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó la inteligencia. Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la muerte.
 
 12 El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida.
 13 Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te manche. Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos.
 14 ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino «necio»?
 
 15 Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre tonto.
 16 El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica.
 17 Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared raspada.
 18 Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste.
 
 19 Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento.
 20 Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe la amistad.
 21 Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver;
 22 si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo.
 
 23 Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas.
 24 Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la sangre.
 25 No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé;
 26 y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de él.
 
 27 ¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para que no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?

 
 

Eclesiástico  23
 1 Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga.
 2 ¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, para que no se perdonen mis errores, ni pasen por alto mis pecados?
 3 No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga yo ante mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo.
 
 4 Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos,
 5 aparta de mí la pasión.
 6 Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí, no me entregues al deseo impúdico.
 7 La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda no caerá en el lazo.
 8 Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero, caen por ellos.
 9 Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar al Santo.
 
 10 Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará libre de golpes, así el que jura y toma el Nombre a todas horas no se verá limpio de pecado.
 11 Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el látigo. Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se llenará de adversidades.
 
 12 Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle en la heredad de Jacob! Pues los piadosos rechazan todo esto, y en los pecados no se revuelcan.
 13 A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay en ella palabra de pecado.
 14 Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en medio de los grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio te conduzcas, y llegues a desear no haber nacido y a maldecir el día de tu nacimiento.
 
 15 El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá en toda su existencia.
 16 Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae la ira:
 17 El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase; para el hombre impúdico todo pan es dulce, no descansará hasta haber muerto.
 18 El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí: «¿Quién me ve?; la oscuridad me envuelve, las paredes me encubren, nadie me ve, ¿qué he de temer?; el Altísimo no se acordará de mis pecados»,
 
 19 lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones más ocultos.
 20 Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía lo son después de acabadas.
 21 En las plazas de la ciudad será éste castigado, será apresado donde menos lo esperaba.
 22 Así también la mujer que ha sido infiel a su marido y le ha dado de otro un heredero.
 
 23 Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo, ha faltado a su marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre le ha dado hijos.
 24 Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará investigación.
 25 Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos.
 26 Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio no se borrará.
 27 Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada más dulce que atender a los mandatos del Señor.
 
2 Tesalonicenses 2
1 Por lo que respecta a la Venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos, hermanos,
2 que no os dejéis alterar tan fácilmente en vuestro ánimo, ni os alarméis por alguna manifestación del Espíritu, por algunas palabras o por alguna carta presentada como nuestra, que os haga suponer que está inminente el Día del Señor.
3 Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición,
4 el Adversario que = se eleva sobre todo = lo que lleva el nombre de = Dios = o es objeto de culto, hasta el  extremo de = sentarse = él mismo en el Santuario de = Dios = y proclamar que él mismo es Dios.
5 ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?
6 Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno.
7 Porque el ministerio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene,
8 entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor = destruirá con el soplo de su boca, = y aniquilará con la Manifestación de su Venida.
9 La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos,
10 y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado.
11 Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira,
12 para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.
13 Nosotros, en cambio, debemos dar gracias en todo tiempo a Dios por vosotros, hermanos, amados del Señor, porque  Dios os ha escogido desde el principio para la salvación mediante la acción santificadora del Espíritu y la fe en la verdad.
14 Para esto os ha llamado por medio de nuestro Evangelio, para que consigáis la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
15 Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.
16 Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una  consolación eterna y una esperanza dichosa,
17 consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena.

Gregorio de Nisa

  San Gregorio de Nisa, también conocido como Gregorio Niseno, nació alrededor del año 335 en Cesarea de Capadocia, Asia Menor (actual Turqu...